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Curiosas formas de “dopaje” en la empresa

Seguramente estáis enterados de la denominada Operación Puerto, que ha producido un gran escándalo y tiene importante difusión mediática al ser el mayor escándalo de dopaje deportivo en España y por sus ramificaciones en el extranjero. La administración de hormonas y medicamentos e incluso transfusiones de sangre, proporciona a los deportistas, en este caso a los ciclistas, una ventaja fuera de la ley para aumentar su rendimiento y superar el exagerado esfuerzo al que se ven sometidos estos titanes del deporte.

La confesión del tejano Lance Armstrong a Oprah Winfrey, famosa periodista de la televisión norteamericana, con previa promoción de marketing de audiencia internacional, sobre cómo fueron obtenidas sus conquistas de los siete Tours desde el primero que ganó en 1999, ha conmocionado el mundo del deporte y nos deja, una vez más, reflexionando sobre el punto al que ha llegado la “cultura del vale todo”.

        

Cuando oigo o leo este tipo de noticias me viene a la cabeza la presión a la que los profesionales de las empresas se han visto sometidos antes de la crisis, justo en la época de los triunfos de Armstrong, para estrujar el sustancioso limón del mercado hasta sus estertores, o la que dichos equipos siguen sufriendo actualmente en la travesía de la crisis. Porque desde finales de los noventa la presión no ha remitido.

Es la cultura del máximo crecimiento sin control, del aumento de la participación de mercado caiga lo que caiga (habitualmente el margen y en consecuencia el beneficio del negocio), y de la sobrepresión sobre los equipos profesionales de la empresa.

En determinados momentos de cierre de trimestre o ejercicio he sido testigo de la presión ejercida sobre las fábricas para que vomiten cantidades por encima de su capacidad de producción con derroches en horas extras y flexibilización de controles. También he visto presiones sobre los departamentos técnicos para aceptar productos low-cost que no dejan del todo tranquilas sus conciencias y, por descontado, maniobras de los financieros inducidas para maquillar los números.

Pero el área que más sufre estos envites es el departamento de marketing y ventas. O sobre todo el de ventas en aquellas empresas que los separan, lo cual en mi opinión es un típico error estratégico.

Durante los años del “boom”, “boom”, “boom”, en matemáticas “boom3 ”, porque fueron 3, como ya  se describió en mi anterior artículo “La Pirámide Invertida”, y llevadas por la cultura citada, muchas empresas contrataron comerciales sobrevalorados con elevados salarios a fin de apoderarse del floreciente mercado antes que su competencia. En las empresas tecnológicas (TICs) los comerciales y sus jefes saltaban de una empresa a otra aumentando sustancialmente sus remuneraciones por la parte variable. Lo cual comportaba una enorme presión generalizada para alcanzar los objetivos.

Hoy en día el stress es igualmente elevado, ahora principalmente para mantener el puesto de trabajo ante las reducciones de personal que no cesan.

Hay directores en empresas grandes y no tan grandes, cada una en su escala, que confunden el liderazgo con las prácticas rudas de un capataz, y someten a sus equipos a presiones tan exageradas como ineficaces. Porque cuando el stress supera un cierto nivel, los empleados no sólo rinden menos sino que se desmotivan, pierden el interés, y se desvinculan de las estrategias y los objetivos de la empresa, los cuales pasan a ser considerados inalcanzables, impropios, e irreales.

Pues bien, estimo cierta correlación entre lo que supuestamente ha sido descubierto sobre los métodos del doctor Eufemiano Fuentes y las presiones llevadas a cabo por los “Octopusmanagers” que han sometido a sus equipos a prácticas exageradas que pueden desembocar en actuaciones fuera de la ética empresarial. Esas prácticas actúan como formas de dopaje para influir a toda costa hacia el crecimiento, hacia mayores prestaciones y resultados, poniendo en grave riesgo a sus equipos y a su empresa.

Se podrá decir que eso se arregla simplemente con rechazar las imposiciones que impulsan a malas prácticas. Fácil es decirlo, pero no tan sencillo llevarlo a cabo. Un ciclista español que reconocía su falta, argumentaba en un programa deportivo de radio :

- Cuando tienes veinte años y te dicen que eso es lo que hay que hacer para obtener la gloria, la cual será  de otro que sí lo va a aceptar, es difícil rechazarlo.

Un profesional empresarial no aspira al maillot amarillo, pero sí a que su familia, los colegios de los niños y el cargo de la hipoteca puedan fluir mes a mes sin imprevistos.

O sea que estamos ante casos con ciertas simetrías.

Tanto las grandes empresas como las PYMEs deberían desestimar los perfiles tipo  “Octopusmanagers” que asfixian a sus equipos, y evolucionar potenciando a los directivos que impulsen  el talento de sus colaboradores.

Adicionalmente una eficaz medida a tomar por la dirección es la implantación del “Ombudsperson” o defensor del empleado, que sería elegido entre voluntarios, para representar a todos los empleados de la empresa sobre cualquier reclamación que pudiera producirse.

La simple implantación de un “Ombudsperson” independiente del departamento de RRHH reduce los conflictos y limita los abusos, y en caso de producirse los canaliza y eleva adecuadamente, con procedimientos de seguimiento  hasta su resolución

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3 Responses to Curiosas formas de “dopaje” en la empresa

  1. Adriana says:

    Me encanta tu Blog, es profesional y mantiene una dinámica de entradas que entrelazan temas de actualidad diversos con el mundo empresarial y a veces incluso un toque de humor.. Animo para continuar….

  2. Pedro says:

    Es otra forma de dopaje, para soportar una reunion detras de otra, cientos de mails y largas jornadas, que te llevan a tomar Cafe sin parar y realmnente con las reducciones actuales de personal en los equipos, hay que ser Mago para gestionar bien el estres .

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