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Corrupción ¿Es tan culpable el que da como el que toma?

La radio es mi asiduo acompañante desde que me despierto hasta que la ocupación diaria me impide seguir la emisión. En el coche no se conducir sin la radio con música o noticias. Me divierte mucho conmutar de un noticiero o tertulia a otro para comprobar lo tendenciosas que son unas y otras emisoras. Unos y otros líderes de opinión.

Hoy no cambié la emisora, quedé enganchado al oír a Carlos Herrera que, en medio de la actualidad nacional dominada por una corrupción demasiado generalizada, reflexionaba sobre si en casos de contratación con la Administración, tan culpable es el que da como el que toma. ¿ Son los empresarios involucrados víctimas involuntarias de la extorsión? O por el contarrio también ellos deben ser imputados. Para ilustrar el debate, Herrera abría los micrófonos a todo oyente que deseara relatar casos de corrupción vividos en primera persona y opinar al respecto.

España no líder del mundo en corrupción, pero ocupamos un deshonroso cuadragésimo puesto en el ranking  de 175 países elaborado en el 2013 por la organización Transparencia Internacional. El puesto ocupado es importante en todo ranking, pero más relevante aún es la tendencia porque marca el futuro. Pues bien, la tendencia es mala. España es más corrupta en el 2013 que en el 2012 cuando ocupaba el puesto 32. Me temo lo peor en el próximo análisis.

A mayor abundamiento nuestro puesto dentro de la Unión Europea es uno de los más destacados, o sea que en lo que respecta a corrupción sí que estamos en la Champion Ligue que diría un anterior Presidente de Gobierno.

No cesan los “escandalosos escándalos” en todos los ámbitos, desde la Jefatura del Estado y de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial hasta la Administración en general, pasando por los partidos políticos.

Leyes no nos faltan, más bien sobran pues se embarullan unas con otras y hacen el caldo gordo a los abogados astutos y escurridizos. De hecho el Código Penal se reformó en el 2010 para incluir como incriminados a los responsables de las empresas que accedieran a casos de cohecho con la Administración. Por tanto, y sin género de duda,  las empresas y sus representantes están sujetas al Código Penal aunque no con la misma responsabilidad que los actores del cohecho.

Si en España padecemos este cáncer y no nos extrañan comisiones del 3%, qué podríamos decir de ciertos países de Asia, África y América donde la corrupción está generalizada y las comisiones alcanzan el doble dígito.

                                         Indices de corrupción por países (Fuente: Transparencia Internacional)

Hace unos cuantos años, cuando trabajaba en proyectos para Oriente Medio, nuestro partner intermedio facilitador incluía un 10% para comisiones además de su propio beneficio.

Seamos realistas, tratándose de grandes ( o menos grandes)  proyectos en esas zonas calientes del mapa de la corrupción, ¿quién puede creer que es posible conseguir un contrato sin previo acuerdo de la correspondiente comisión o dádiva?

Las multinacionales implantan férreos controles y códigos de buenas prácticas para evitar que sus Managers cometan pecados de integridad, sin embargo la presión a la que en paralelo son sometidos para la consecución de objetivos y contratos, representan tentaciones ante las que hay que tener una grandísima ética y fortaleza personal para renunciar al pedido y dejárselo en bandeja a la competencia que seguramente tendrá escrúpulos más laxos.

Cuando un Manager pierde un gran proyecto que desahoga durante dos o tres años los resultados de su departamento o de su empresa puede que, al mismo tiempo, esté cavando su tumba profesional en la compañía. Por el contrario si aceptara “el trato”, probablemente nadie se iba a enterar. Salvo él y su conciencia. ¡Ay!, pero cuando se es éticamente responsable la conciencia no te abandona. Caramba con la alternativa: o mueres profesionalmente o mueres personalmente. “Elige de qué quieres morir” como sabiamente decía un antiguo jefe mío de GE cuando le planteaba dos alternativas para decisión las cuales exigían su compromiso y acuerdo. “Elige de que quieres morir” me repetía y marchaba dejandome el problema y su solución sobre mis espaldas. Tenía un estilo de liderazgo “sui géneris” en expresión latina de la filosofía escolástica medieval o “a su manera” en expresión de Frank Sinatra.

Digo que probablemente nadie se va a enterar porque hay muchas formas de llevar a cabo el asunto, citaremos sólo algunas de ellas:

1.- Las poderosas empresas multinacionales, muy profesionalizadas, nunca se mojan. Operan vía compañías partners locales, y aunque posean oficina propia en el país, interponen agentes locales que hacen difícil el seguimiento y la denuncia de los competidores ante una adjudicación fraudulenta. No obstante hay casos que saltan a la luz. Uno de los más sonados fue SIEMENS, quizás por su notoriedad y solvencia, quien fue flagrantemente pillada en temas de comisiones ilegales en proyectos de trenes de alta velocidad, lo cual produjo un gran escándalo y la destitución del Presidente de la Corporación.

2.- Grandes o pequeñas empresas podrían acordar precios bajos temerarios, o alguien sugerírselos tras la presentación de las ofertas competidoras, conseguir así el pedido incluso a pérdidas, para recuperar el beneficio y la correspondiente comisión mediante ampliaciones o cambios durante la ejecución. Ejemplo mediático fueron varias obras del arquitecto Calatrava cuyo valor inicial era irreal y finalmente se duplicaba, o el reciente proyecto del Canal de Panamá, que forzó la intervención de ministros del ramo. Me pregunto si esta, junto a la cultura “low-cost”,  sería una de las causas por las que fue enterrado el razonable concepto de baja temeraria que excluía de la comparativa a todo ofertante fuera de racionalidad económica.

3.- Medianas empresas pueden ofrecer acciones a nombre del interesado quien las vende luego para obtener su comisión.

4.- Pequeñas empresas se benefician por partida doble al evacuar vía comisiones ilegales el acumulado dinero negro que genera su actividad. Dicho dinero, transportado en maletines, sigue sucio pero ya está en circuito ajeno.

5.- Cuando se trata sencilla y llanamente de recaudar para el partido o a título personal se facturan estudios, informes, o análisis de viabilidad que ni existen físicamente o están formados de portada  y tapa final sin más hojas internas. Tan falsos son los informes como las empresas fantasma sin productos ni empleados que se crean expresamente para este fin.

En el año 2009 Méjico  lanzó una campaña de concienciación frente a la enorme corrupción generalizada como muestra el video adjunto

Nunca los TOPs de uno y otro lado quedan comprometidos en la acción fraudulenta. A veces una simple insinuación de interés del TOP de la Administración es perfectamente entendida por su subordinado de turno, y de forma similar una autorización de mínimo margen por parte del TOP de la Empresa, tras maquillaje de algunos costes, se convierte en vía libre para posteriormente ejecutar malas prácticas durante el desarrollo del proyecto.

En muchos casos estas prácticas corruptas se conocen en las empresas competidoras que perdieron el concurso, pero no son denunciadas por falta de pruebas, por temor a quedar excluida de nuevos concursos, o porque haya un acuerdo tácito de hoy-por-mi-mañana-por-ti.

Sin embargo hay veces que las venganzas, ajustes de cuentas y odios personales hacen su labor. Son típicas las denuncias de exparejas sentimentales que declaran por despecho, o empresarios que denuncian por rivalidades provincianas, o filtraciones de los poderosos por luchas entre grandes grupos de poder.

Como ejemplo actual tenemos el origen del destape de los EREs de Andalucia. Fue la denuncia de una empresa que, extorsionada por unos cargos de la Administración de MERCASEVILLA,  grabaron las conversaciones y las filtraron a los medios. Les pedían 450.000 euros de mordida, pero lo más importante es que destaparon un fraude de millones de euros.

El asunto no hay quien lo erradique por completo al estar inmerso en la condición humana y en la ambición empresarial. A estos inevitables se suman errores que no se quieren resolver, como la financiación de los partidos, los sueldos fuera de mercado de los cargos de la Administración Pública, etc.

Pero todo lo antedicho no es motivo para que desfallezcamos en tener toda forma de corrupción bajo el máximo control. La justicia debe estar sin duda en el final del proceso, pero los valores personales y corporativos tienen que prevalecer desde el principio y por cuestión de principios.

Para ayudar a que estas buenas intenciones no queden únicamente en eso, el establecimiento de códigos de buenas prácticas, de transparencia y de cultura democrática es imprescindible para que el control de los corruptos haga muy difícil y punible su actuación. Extendiendo estos códigos a todo nivel: personal, corporativo y estatal.

Los anglosajones que tiene otra cultura empresarial a la que, por suerte o desgracia, nos vamos acercando, crearon oficialmente un concepto de grupo de presión e influencia que denominan lobby. Una forma más civilizada de ejercer influencias sobre personas claves, estableciendo una maraña de redes de presión no siempre tan limpias como quieren aparentar. A nivel de empresa todos somos conocedores, cuando no miembros, de algún lobby, es decir de “alguna mafia”. Cuando coincidíamos en cualquier ciudad del mundo con motivo de algún International Meeting, mi colega Roberto T. de ABB,  denominaba jocoso y saludaba a nuestro grupo en voz bien alta: “Nuestra mafia”.

No se puede dejar de mencionar que, a nivel nacional, los costes económicos de la corrupción son elevadísimos, pero los morales y la pérdida de confianza en el país son aún más importantes.

La corrupción es un delito que debe afrontarse con tolerancia cero. La ejemplaridad a título personal de los TOPs y Managers, la denuncia de todo empleado conocedor de malas prácticas, efectivas políticas de transparencia en empresas pública y privadas, la vigilancia policial, la sanción administrativa y, si llega el caso, el castigo y pena judicial, deben imponerse en Empresas y en Administraciones. Y en su equitativa proporción, tanto para el que da como para el que toma.

AUTORREFLEXIÓN:

Dime la verdad ¿estarías dispuesto a arriesgar tu éxito profesional y el status que lograste para ti y tu familia por no pasar por el aro y dejar que la competencia te arrebate el contrato ?

Ante una insinuación de cohecho, voverías con una grabadora, como se relata arriba en el caso MERCASEVILLA, y denunciarías a los corruptos ?

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2 Responses to Corrupción ¿Es tan culpable el que da como el que toma?

  1. Lambru says:

    Me ha gustado mucho el artículo solamente te voy a dar dos opiniones que no
    son mías pero creo modestamente que resumen estupendamente este tema.
    Según mi madre tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le agarra la pata.
    Y Mao Tse Tung : La moral es el postre de las victorias.
    El primer razonamiento creo se explica por si mismo y el segundo si tomamos
    en consideración que el postre se come al final, a mi me sugiere que todo vale
    por conseguir un fin, no se si estarás de acuerdo pero lamentablemente es así
    y cada dia lo vemos y lo que nos falta¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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