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“Zapping” en la empresa

Acompañado de mi mujer y otro matrimonio amigo he asistido al estreno en Madrid de “Subprime”, primera obra de Fernando Ramírez Baeza, un economista amante del teatro que en 2009 consiguió el premio Carlos Arniches y su estreno en Málaga el pasado octubre.

Hace unos años, cuando fue escrita, esta obra podría ser considerada antisistema, muy exagerada e irreal, sin embargo la situación actual en España rebaja considerablemente esas calificaciones. Partiendo de un video que compromete al presidente del gobierno, mucho de lo que sucede en escena nos recuerda casos recientes en los medios de difusión.

“Subprime” es un thriller teatral donde se mezclan con novedoso estilo el teatro, el cine y la televisión para seguir en tiempo real los acontecimientos de un chantaje empresarial y político de múltiples aristas. En la representación no faltan elementos de actualidad como la videoconferencia, las grabaciones de las cámaras de seguridad de las empresas, una persecución por conocidas calles de Madrid a través de videocámaras instaladas en un coche espía, telediarios y ruedas de prensa. Acción trepidante en un escenario coronado en su parte superior por tres grandes pantallas que refuerzan la acción en un paralelo tiempo real.

El argumento es interesante y el texto presenta ciertos diálogos de valor.  Todo nos es familiar: intereses político-económicos de PETRESA, la mayor compañía petrolera del país ahora en situación de crisis, implicaciones en sus diferentes grupos de interés o “stakeholders”, empleados villanos en la cadena de valor, colaboradores desleales a la dirección, directores deshonestos y políticos corruptos. La amenaza de adquisición de la débil PETRESA por parte de la multinacional TEXUCO, el apalancamiento financiero rechazado por JSB BANK, los consultores DOTONLUI & PARTNERS, la escuela de negocios CUNEF. Todos salen a escena. Todos han puesto su granito de arena en la trama.

Desde la falta de integridad personal que conlleva a malas prácticas empresariales hasta  la alta corrupción política, las escenas van pasando por el despacho y la sala de juntas de un TOP de la petrolera PETRESA.

Además hay incursiones de técnica financiera en la acción: cuentas escrow, stock options, waccs, hedge funds, covenants, block trades, eres, opas, Ibex 35, …

¿Es sólo ficción o hay algo de verdad en estos enredos? ¿Ha incluso superado  la realidad a parte de esta ficción?

Lamentablemente la impropia dirección de unos veteranos actores echa por tierra la agudeza del autor. Un alocado movimiento de entradas y salidas, un vertiginoso “zapping” de escenas y pantallas, un reiterado uso del móvil que los actores principales llevan permanentemente desenfundado en la mano y lo usan como metralleta lanzando y recibiendo mensajes, una dicción a gritos y atropellada, sin pausas ni silencios tan efectivos en un escenario, lo que impide la correcta audición y la reflexión de los diálogos. Casi “estilo Tele5”, … lástima.

De los ocho actores intervinientes dejadme salvar la interpretación de Federico Aguado, el intrépido poseedor del video comprometedor y Jorge Lora, el hacker que representa con propiedad a un típico “teki” freelance al cual divierten los retos informáticos.

No sólo la obra de Ramírez Baeza nos proyecta entresijos y miserias de ciertas situaciones empresariales y políticas, sino que también esta, en mi opinión,  desafortunada puesta en escena me ha traído a la cabeza el zapping empresarial.

El mando a distancia de los televisores cobró toda su importancia a finales de los años 90, con la aparición de múltiples canales televisivos y la televisión por cable. Y el zapping se popularizó. Por aquellas fechas también se contaminó el zapping empresarial, un estilo de dirección que consiste en bombardear con múltiples temas de seguimiento en simultaneidad diversos aspectos, desenfocando la principal responsabilidad de cada empleado, los cuales pierden el sentido de lo importante, concentrándose en lo urgente para salvar la teleconferencia de seguimiento o la reunión de turno.

Actualizar los contenidos del puesto, apoyar acciones puntuales de otras funciones para mayor efectividad, actividades multifunción (crossfunctional activities) son positivas y deseables, no obstante cuando la dirección asigna y administra diversas tareas en simultaneidad sin orden ni concierto, disparando aleatoriamente en función de la urgencia, se produce el zapping empresarial y el desenfoque de la gestión de la función principal.

 AUTORREFLEXIÓN:

¿Puedes poner algún ejemplo de zapping empresarial que hayas sufrido en tu trabajo?

 


One Response to “Zapping” en la empresa

  1. Pedro says:

    Seguramente la mayoria ha vivido el “zapping” empresarial, en mi caso solicitudes de varios directores de varios departamentos cada uno ejerciendo presion si tener en cuenta que no son lo mas importante dentro de la actividad que debo realizar en prioridad que debe ser aquella por la que miden mis resultados. Hay casos muy vinculados a los Jefes “tóxicos” que generan multiples planes en paralelo y desenfocan el objetivo principal.

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