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Emoción inteligente

Mi amiga María Claudia Londoño me había invitado a asistir el pasado jueves a la conferencia de Andrés Encinas , Director general del Hotel Husa Princesa de Madrid.

No conocía personalmente al conferenciante, me movía sobretodo reencontrarme personalmente con María Claudia. Ella es una mujer especial. Con múltiples vivencias a través de su extensa experiencia como secretaria de alta dirección en el Grupo Telefónica y por su ejecutoria como presidenta de la Junta Directiva del Secretariado Profesional de Madrid. Diseña e imparte cursos y ha escrito varios libros.

Además, lo que me admira sobretodo es su personalidad. Es una persona espontánea, directa, clara, y que posee el don y la voluntad de ayudar desinteresadamente sin necesidad de que uno se lo pida.

Cuando un personaje con esa personalidad se propone escribir un libro sobre cómo comportarnos en la empresa ante esta situación de cambio tan brutal que soportamos, y como debemos potenciar la inteligencia emocional para sobrevivir en el entorno de trabajo, es fácil imaginar que el resultado es excelente.

Frente a tanto gurú de la autoayuda y demás paquetes de recetas estereotipados de autores que a veces no han pertenecido a empresa alguna, María Claudia demuestra su amplia experiencia empresarial en su libro “Cómo sobrevivir al cambio: Inteligencia emocional y social en la empresa” ( FC Editorial). Es un libro ameno y de gran utilidad práctica no sólo para los compañeros de profesión de la autora, a los que principalmente va dirigido, sino también para cualquier profesional que pretenda mejorar su saber estar y “tablas” en el escenario empresarial actual. Lo conservo con cariño pues lleva impreso la firma y amable dedicatoria que la autora me brindó el pasado junio en la caseta de su editorial durante la Feria del Libro en el Parque del Retiro de Madrid .

María Claudia comienza su relato explicando la profunda transformación que en el secretariado profesional produjo la eclosión de las nuevas tecnologías en la década de los noventa. Todos los que en ese momento ejercíamos en la empresa privada o pública tuvimos que reciclarnos para sobrevivir al cambio o resignarnos a la muerte laboral bien vía prejubilaciones o desvinculaciones (despidos hablando en plata) de la empresa.

Hace hincapié en que si hay una profesión que sufrió un mayor impacto, esa fue el secretariado profesional, que por perder perdió hasta su denominación. Desde hace varios lustros los secretarios y secretarias se denominan asistentes personales (asistants, que dicen los anglosajones). Aquellos que adicionaron nuevas competencias tecnológicas para actualizar sus tareas y cometidos quedaron incorporados al trabajo en equipo y más integrados en los mandos intermedios pudiendo afrontar el nuevo escenario con una posición más relevante. Materializaron el paradigma de convertir la amenaza del cambio tecnológico en oportunidad.

Sin embargo este profundo cambio tecnológico no arrincona ciertas habilidades que siempre fueron necesarias en estas funciones y en cualquier otra, las cuales modernamente cobraron aún más relevancia por la divulgación global del bestseller  “Emotional Intelligence” ( Inteligencia Emocional) de Daniel Goleman publicado en 1995 y que ha sido traducido a 30 lenguas. Me refiero a las habilidades emocionales y sociales.

María Claudia comienza su libro haciendo una interesante síntesis cronológica de la inteligencia emocional y social, de la cual extraigo que el término “inteligencia social” fue introducido por Robert Thorndike en 1937, aunque hubo que esperar hasta 1990 cuando Salovey y Mayer acuñaron el término “inteligencia emocional”, el cual fue llevado a la gloria por Daniel Goleman en 1995 en su libro “Emotional Intelligence”.

A lo largo de los distintos capítulos, la autora explica con fluidez en qué consiste y cómo se estructura profesionalmente la inteligencia emocional (autoestima, confianza en uno mismo, creatividad e innovación, los distintos tipos de motivación y compromiso), y la inteligencia social ( confiabilidad, integridad, ética profesional, , la empatía…). Al final, y como resultado de ambas inteligencias, la emocional y la social,  incide sobre cómo ejercitar las habilidades sociales (comunicar, influir y persuadir ) y sobre el concepto de liderazgo y el trabajo en equipo.

No es un libro-recetario sino un manual de entrenamiento para el profesional, aderezado al margen con resumidos casos prácticos que ilustran perfectamente las materias que se tratan, y que revelan la amplia experiencia práctica de María Claudia.

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3 Responses to Emoción inteligente

  1. M. CLAUDIA LONDOÑO says:

    Francamente estoy abrumada por los comentarios y el cariño con el que tratas el libro y mi persona. La verdad es que “tengo el ego subidito”. Mil y mil gracias, creo que ahora mismo veo el día mucho más luminoso.
    Mi objetivo al escribir el libro fue compartir mis experiencias y animar al lector al análisis de sí mismo para afrontar con mejores herramientas el reto de la adaptación al cambio.

  2. Gina says:

    Las vivencias y experiencia practica del autor le imprimen al libro consistencia.
    Es importante la teoria pero mucho mas la practica.
    Saludos,
    Gina

    • Rafa Cámara says:

      No el único, pero sin duda uno de los pilares del conocimiento es la experiencia. A menudo me sorprende ver personas que trabajan como consultores o asesores de empresas cuando en el mejor de los casos toda su experiencia laboral ha sido desarrollada en la empresa consultora donde entró de becario recién titulado. Se me dirá que su experiencia es amplia porque han resuelto casos en distintas empresas a donde fueron desplazados temporalmente, sin embargo, en mim opinión, los trabajos en “outsourcing” temporal proporcionan una visión sesgada, aparte de que muchas veces el informe de la consultoría simplemente refleja el resultado que el cliente desea.
      Similar caso encontramos en pretendidos gurús empresariales que no han salido de su entorno académico.
      Gracias por el comentario
      Rafael

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