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Horror: Agosto !!!

Ya estamos en el terrible mes de agosto. El más deseado unos meses antes y más denostado algunas semanas después.

Es humano ansiar las vacaciones, esperar con ansiedad los últimos días de trabajo hasta el punto de molestarte cuando alguien aparece a incordiarte unos días antes con un trabajo a realizar. Es como si la semana anterior hubiera que dejarla en cuarentena asistiendo al trabajo en modo zombi sin acometer nada nuevo y simplemente cerrando esos malditos temas aún se resisten y permanecen abiertos. O los que no has conseguido todavía “enchufar” al pobre que se queda de guardia.

Por eso querido lector, los últimos días de julio te sugiero no te aproximes a ninguna ventanilla oficial para nada de nada, ni propongas reunión ni trabajo alguna con cualquiera de tus stakeholders ( que es como ahora los profis denominamos en un solo vocablo anglosajón a todos los grupos de interés que afectan a tu actividad). Por supuesto tampoco te signifiques al respecto con tus colaboradores y peers (otro vocablo anglosajón, este para denominar a todos tus compañeros de trabajo iguales de nivel, categoria, etc ) pretendiendo que se enrolen en cualquier cometido que altere su cierre de temporada antes de editar en su cuenta de email la típica autorespuesta “Estoy ausente por vacaciones hasta el día …” Que quede claro: ausente “por vacaciones”, o sea no me molestes. Existiendo mucho desaprensivo workaholic que, a pesar del autoexplicativo mensaje, dejan notas, reclaman respuestas, etc, algunos astutos compañeros añaden a su autorespuesta …”Ausente por vacaciones, en zonas de difícil cobertura … “ O sea: ni se te ocurra escribirme o llamarme porque sencillamente no voy a querer enterarme de nada. Todo esto realmente pasa, tú ya lo sabes por propia experiencia.

Sin embargo lo que queda más disimulado es la manifestación de lo desmejorados que volvemos la mayoría después de esas ansiadas vacaciones de agosto. Y es que el cuerpo difícilmente aguanta tanta agresión:

El stress es diferente pero puede llegar a ser incluso peor que el del trabajo. Aguantar al jefe mandando tareas y más tareas a todas horas es duro, pero no menos que convertirte en líder de la familia al completo todos los días del maravilloso mes de agosto, pues tienes que solucionar todas sus incidencias, cargar con todos los cachivaches, aguantar los permanentes requerimientos tus niños y/o adolescentes, y un largo etcétera que os invito a que vosotros mismos completéis.

El sol no solo no te ha broceado cual modelo de anuncio televisivo, sino que te ha destrozado literalmente la piel, a pesar de estar siempre embadurnado con cremas carísimas.

Además, la ingestión de comidas fuera de costumbre y un natural exceso de bebidas y refrescante cerveza ha magnificado tu manifiesto michelín.

Por no citar los desplazamientos de ida y vuelta cargados como burros. Si es en coche, conduciendo horas y horas mientras en la radio alguien se esfuerza permanentemente en recordarte las consecuencias de cualquier despiste de un milisegundo. Aunque si vas en avión, no sé qué es peor. El avión repleto, todos apretados cual transporte de ganado derrumba tus energías para varios días, eso si no has tenido la desgracia de infectarte con alguna bacteria o virus proyectado durante tantas horas de vuelo por el aire acondicionado del avión sobre tus aperturas corporales.

Debido a tantos acontecimientos veraniegos, y después de haber intercambiado opiniones con tanto desvinculado, prejubilado, deslocalizado, autónomo, freelance y, como no, emprendedores múltiples,  lo cierto es que si tienes un mínimo de entrega a tu trabajo, de responsabilidad ante lo que es de tu incumbencia y autovaloras con autoestima tu desempeño (caramba, el argot machacón de consultor se termina pegando), terminas deseando regresar a tu despacho y comprobar que todo sigue en pie. Que la empresa aún está viva, y tu podrás volver a tu maravillosa rutina, sobre todo porque tu trabajo no lo es, ni tú lo conviertes en rutinario.

A pesar de todo esto, la mayoría de los mortales no aterrizan jubilosos sino todo lo contrario. Para demostrar a sus compañeros lo bien que lo pasaron, llegan a la oficina con cara de ajo, declarando a diestro y siniestro que “todo lo bueno se acaba” , “otra vez aquí” “como ves, no me tocó la lotería” y otras frases similares que vuelvo a dejar a tu memoria particular.

Pero tú, querido lector, tú no eres de esos, porque si lo fueras no me estarías leyendo. Tú eres un auténtico profesional (un profi ) y sabes bien que tu trabajo es motivador, que haces lo posible para que tus colaboradores te respeten y te sigan y para que tu(s) jefe(s) te valoren y te evalúen excelentemente, que en definitiva es lo mueve up tu sueldo, que siempre manifiestas que no lo es todo pero aceptas que es muy importante para tu desempeño laboral.

Superando todo ello, espero que disfrutes muy felices vacaciones, deseándote un pronto restablecimiento de tu jornada laboral.

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